La nostalgia invadió a una gran parte de los aficionados a
este deporte cuando se entregó la lista oficial de los convocados de la
Selección Brasileña. A pesar de ser un gran equipo, la cuota mágica de la gente
no estará presente: Ronaldinho.
El fútbol se puede ver de tres maneras. La primera de ellas
es la parte empresarial. Directivos de instituciones, gerentes deportivos,
asesores de marketing, presidentes de clubes, vicepresidentes y allegados a
manejos institucionales pertenecen a este grupo grande en número, pero reducido
en cantidad mundial. Su principal objetivo es conseguir que una marca se
revalorice y logre tener números azules financieramente.
La segunda manera de ver este deporte es desde lo analítico.
Acá entran los técnicos de fútbol, scouts, cazatalentos, asistentes técnicos y
alguno que otro analista deportivo que se divierta encontrando estrategias de
juego. Si bien es una forma poco común en el mundo, quizá es la que mejor
argumentación en pros y contras se encuentre para un debate futbolero.
El tercero y más grande grupo pertenece al aficionado. La
gran masa popular está acá. Desde los hinchas más apasionados por sus clubes o
selecciones, hasta los mezquinos que en remota ocasión ven el fútbol entran
acá. Es la manera, se dice, más entretenida de ver el deporte, es el jugar a
ser técnico luego del partido pensando que si uno falla un gol, es malo. Es
sentirse atraído por el habilidoso. Y aquí nos encontramos los que hemos
perdido el campeonato antes de que se inicie.
Ronaldinho no estará en la Copa Confederaciones y ninguna de
nuestras plegarias fue escuchada. Fuimos ignorados por el dios del fútbol que
parece haber sido atraído por esta onda táctica y física que envuelve a un
deporte que nació para el espectáculo y que hoy se maquilla con entretenimiento
fuera de la cancha para atraer gente. Y así, te vamos perdiendo, fútbol.

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