martes, 4 de junio de 2013

Magia en Ate

Escribí esto para La Pichanga, una página web de fútbol donde manejo un blog de Universitario de Deportes. La nota fue sobre Christofer Gonzales.

Siempre me enorgullezco de mi memoria porque suelo recordar cosas que la gran mayoría olvida. Me pasa con anécdotas de amigos, familia, cosas del colegio, la universidad y obviamente con el fútbol. Hace varios días intento acordarme de algún jugador que se haya parecido al que nos dio el triunfo el último fin de semana y empiezo a creer que no es culpa de mi memoria no tener a alguno en mi cabeza. Jugadores como Christofer Gonzales, en Universitario, no recuerdo.

No digo esto con afán de agrandar al jugador, decir que es un crack o creer que será ídolo del club. Lo digo porque creo que encierra cierta cantidad de características que no he visto en un solo jugador en el equipo. Desde hace varios años, cuando disputaba los encuentros por la Copa Federación, veías a un chico con una visión y un juego totalmente distinto al del resto. Christofer era pausado cuando tenía que serlo, dinámico cuando la acción lo requería y lujoso cuando podía. Un metrónomo en la cancha que acomoda el equipo a su antojo y lo potencia con su juego. Lo mismo que hacía en las canchas de VIDU con Samuel Eugenio en el banco y algunas pocas decenas de familiares en tribuna, lo practicó ante César Vallejo en el Estadio Monumental con miles de personas presentes.


Con 20 años encima, Gonzales no le tiene miedo a asumir la responsabilidad de conducir al equipo. Pide constantemente el balón, mostrándose en línea de pase como una posibilidad en el armado de juego. Además, produce mucho en el campo: aporta con asistencias, rompe líneas cuando es necesario y pone la pausa en el momento justo. El último fin de semana nos regaló el gol del triunfo, pero también dos o tres asistencias impecables que debieron terminar en gol. De seguir así, pronto se podría convertir en una de las figuras del equipo. Fútbol le sobra.

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